Historia del Centro

El primer precedente de Instituto, donde se cursara el Bachillerato, en Pya. Pueblonuevo, se remonta al curso 1928-29, en el que, siendo Alcalde de la ciudad D. Eladio León, se inauguró el Instituto de Segunda Enseñanza. Se instaló provisionalmente en el nº 27 de la calle Teatro, de donde pasó al edificio que hoy alberga al I.E.S. Florencio Pintado. El primer curso contó con 327 alumnos. Respecto a sus primeros directores debemos citar a D. Mariano Grandia y D. Carlos Calatayud.

El gobierno del General Primo de Rivera acometió la creación de un Instituto de Segunda Enseñanza en esta ciudad por la importancia que la misma estaba adquiriendo, gracias a su riqueza minera e industrial, lo que hizo que la población aumentara de forma rápida y notoria.

El comienzo de la Guerra Civil, en julio de 1936, provocó que el Instituto desapareciera como tal.

Más tarde, en el edificio que se había utilizado, se creó una Escuela de Maestría Industrial. Además, las condiciones económicas después de una guerra, así como la disminución de la población en esta ciudad, no eran las condiciones más adecuadas para que el gobierno del General Franco apostara por reabrir el Instituto.

Durante esos años, los niños y jóvenes que estudiaban Bachillerato lo hacían preparándose en Academias por enseñanza libre (fueron muy famosas las Academias Cervantes, Santo Tomás y la de Dª Felisa) y yéndose a examinar a Córdoba o a Puertollano (Ciudad Real). Los más pudientes llevaban a sus hijos a colegios internos.

En los comienzos de los sesenta del siglo XX la crisis se había apoderado de todo Pya. Pueblonuevo y su comarca: la Sociedad Minera que hizo subir al pueblo, también lo hizo bajar, pues, al no serle rentable muchas de sus explotaciones, comenzó a vender a precio de almoneda todo lo que era suyo.  El Instituto Nacional de Industrias (I.N.I.) se hizo cargo de las minas y se empezó la construcción de una Central Térmica, lo que hizo albergar esperanzas a la población de que se volvería a la riqueza de antaño. En este contexto, el entonces Alcalde D. Alfredo Gil Muñiz inició las gestiones para la reapertura del Instituto donde estudiar  Bachillerato, acciones que ya habían hecho, sin ningún éxito, otros alcaldes anteriores.

Inicialmente se tuvo otra negativa por respuesta, ya que el momento económico no era nada bueno, y en el Ministerio de Educación, al igual que en los otros, se estaba aplicando el Plan de Estabilización del ministro Laureano López Rodó.

Ante la insistencia de la corporación municipal, encabezada por D. Alfredo Gil Muñiz, el Ministerio ofreció la creación de un Instituto de Patronato, en el que casi todos los gastos corrían a cargo del Ayuntamiento: edificio, conservación del mismo y gastos de profesorado.

Esta propuesta no se aceptó puesto que lo que se pretendía era reabrir el Instituto que se cerró en 1936 por culpa de la guerra. El Ayuntamiento siguió insistiendo y en una conversación entre D. Ángel González Álvarez, por entonces Director General de Enseñanza Media, y D. Alfredo Gil Muñiz celebrada en Mayo de 1963, aquél prometió el Instituto tan deseado por todo el pueblo. Ponía de condición que hubiera un edificio adecuado y que el Ayuntamiento se hiciera cargo de la vivienda del Director y del Secretario.

El Alcalde, que deseaba la apertura cuanto antes, ofreció, para que allí se instalara el Instituto, el Edificio de la Escuelas Graduadas, que también albergaba el Patronato 29 de Octubre, sito en la calle Sol (y que hoy es el Hogar del Pensionista, el Hogar del Transeúnte y, durante mucho tiempo, ha sido la sede del Real Centro Filarmónico). Una vez fueron visitadas las instalaciones por personal técnico del Ministerio dieron su aprobación. Además, ofreció como viviendas dos chalets del barrio francés de la ciudad.

Las obras que había que hacer para acondicionar el edificio se llevaron a cabo urgentemente, a fin de que se iniciaran las actividades lectivas el curso 1963-64. Además, hubo que comprar diversos chalets para que acogieran las actividades que en ese momento se realizaban en lo que sería el Instituto de Enseñanza Media. El dinero necesario para ello se consiguió por la colaboración mayoritaria de los vecinos a la suscripción abierta que hizo el Ayuntamiento.

El Instituto, herencia del que se cerró por culpa de la guerra, se inauguró el 20 de Octubre de 1963 por el Director General de Enseñanza Media. Su primera directora fue Dª Rosario Álvarez.

El Instituto era el único que existía en el norte de la provincia de Córdoba y a él venían a examinarse, por enseñanza libre, alumnado de Pozoblanco, Hinojosa, etc. Así mismo, se examinaban los que procedían de pueblos del sur de Badajoz, como Azuaga o Granja de Torrehermosa, donde tampoco había Instituto.

A finales de los sesenta del siglo XX se hace un edificio completamente nuevo para albergar el Instituto, dotado de todas las infraestructuras previstas en la normativa de entonces. Se aprovechan, para ello, los terrenos donados por la empresa ENCASUR al lado de la Barriada de Santiago García Fuentes (hecha para sus trabajadores).  Comienza su historia en este nuevo edificio en Enero de 1971, siendo director D. Pedro Roche. Con la Ley de Educación de 1970 (Ley de Villar Palasí) pasa a llamarse Instituto de Bachillerato Mixto.

En el curso 1988-89, después de un concurso organizado entre todo el alumnado del Centro, el Consejo Escolar aprueba poner el nombre de ALTO GUADIATO al Instituto, por considerar que representaba más que otros la zona de la que procede el alumnado que cursa sus estudios en él. Dicho nombre tiene validez legal desde el día 24-2-1989 en que fue publicado en el B.O.J.A. mediante la Orden de 10 de febrero de 1989.

Más tarde, con la implantación de la L.O.G.S.E., pasa a ser Instituto de Educación Secundaria ALTO GUADIATO, que es el nombre que tiene en la actualidad, y que supuso una ampliación de las enseñanzas que se cursaban, puesto que comienza a impartirse la Formación Profesional, en el curso 1996-97.

Con motivo del día de Andalucía del año 1998, a propuesta de la Delegación Provincial de Educación y Ciencia, la Delegación del Gobierno de Córdoba designó al Centro entre las entidades cordobesas de reconocido prestigio por su labor educativa y cultural, por lo que le concedió una Bandera Andaluza.